Castillejo de Mesleón

                El templo situado al sureste de Sepúlveda es de cabecera semicircular, de nave única a la que se le ha añadido construcciones posteriores: el torreón, la sacristía, la espadaña y el pórtico.

 

            El ábside cuya primitiva obra de fábrica disponía de tres vanos, en la actualidad sólo se conserva  los dos laterales.

 

            La puerta, casi oculta y cobijada por el pórtico nos proporciona el elemento más relevante de la iglesia. Formada por cinco arquivoltas, en el sistema típico de molduras de bocel y arista viva, se aparta de las realizaciones sencillas de las otras puertas que se divisan en el taller de Duratón. Remata la entrada una fina cenefa de temática vegetal, realizada por manos indiscutiblemente bastantes expertas. Las arquivoltas o arcos reparten sus apoyos entre columnas y pilastras y se puede observar cuatro capiteles cuyo mensaje catequético nos proporciona una técnica que según la investigadora Inés Ruiz Montejo tiene profundas afinidades con los talleres de la zona nororiental de Segovia y, más concretamente con la iglesia de Languilla.

 

            De estos capiteles historiados el más dramático es el que representa la escena de la degollación de los inocentes. Éste en muy mal estado de conservación proporciona al espectador el tremendo dolor de las dos mujeres que se disponen ellas mismas a sacrificar al niño como mal menor antes que lo realice el verdugo. Se puede divisar cómo una de las mujeres sujeta al niño, hoy desaparecido, mientras la otra dirige el cuchillo, también desaparecido a excepción de la empuñadura, para consumar el sacrificio.

 

            En los tres capiteles restantes se puede divisar una ciudad que podría corresponder al marco geográfico de Belén; también el tema de las sirenas-pájaros afrontadas con sus pechos abombados y protuberantes que denotan una gran elegancia en su composición; y, la escena  de la lucha del guerrero contra el león en el momento en que gira el cuerpo para abalanzarse contra él, como símbolo éste de su carácter devorador, monstruoso y amenazante que resume la maldad de un modo genérico.

 

            También en esta iglesia de Castillejo de Mesléon se puede comprobar el mensaje catequético tan utilizado en el románico, cuya temática hace alusión a las fuerzas del bien y del mal y a unos temas reiterativos como instrucción al fiel católico. Asimismo demuestra este templo  cómo rompe la uniformidad artística que se extiende por toda la cuenca de Duratón y, pone asimismo de manifiesto la interrelación de los diferentes maestros de taller que trabajaron en la provincia de Segovia.

 

 

Rosario Santamaría

Doctora en Historia del Arte

 

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